Participación femenina y AVP en las relaciones sociales y laborales

10 marzo 2013 y 7 de enero de 2014

Un año más de “celebraciones” por el día de la mujer trabajadora. Sin embargo, entrado el siglo XXI seguimos siendo ciudadanas de segunda clase, con ciertos derechos, somos más libres dentro de las fuerzas opresivas de un mundo masculinizado que lleva las riendas del poder, frente al cual hay que inclinar cabeza y agradecer que estemos mejor que nuestras abuelas.

No obstante, no somos las únicas que tenemos que dejar nuestra esencia de lado para poder ser parte del juego, al cual nos gustaría modificar ciertas reglas. Existen diversos tipos de masculinidades que no comparten algunas reglas de este juego y sufren consecuencias por doble: porque son hombres y debieran compartirlas pero no están de acuerdo.

Las leyes de discriminación positiva que exigen más mujeres en cargos directivos, exigen mujeres con rasgos acordes a las leyes masculinas del capitalismo, que nada tienen que ver con aspectos esenciales de la feminidad, como respetar los ciclos humanos de la naturaleza, nuestro propio cuerpo cada mes nos recuerda que no somos máquinas y que hay días que son más sensibles y hay que reposar.

La velocidad de la era de la información nos somete a ritmos que no podemos asimilar y nos cuesta entender la foto general del sentido de muchos aspectos vitales en la humanidad contemporánea, porque en realidad si nos ponemos a analizar ciertas situaciones, todo esta lleno de contradicciones.

Sin embargo, cada paso ayuda a concientizar con respecto a los pasos hacia una democracia no solo distributiva sino participativa, donde se respeten los diversos estilos de vida. La emancipación de la mujer de la vida patriarcal y de evidenciar la importancia para el progreso y desarrollo de una sociedad que tienen las tareas de cuidado que debieran ser compartidas por todos los grupos de interés en la sociedad hacen tremendamente necesario incluir estas temáticas a nivel transversal.

Es desde aquí que se realizan una serie de estudios como el por la revista Ya y Chile Unido en 2013, donde se premia a las mejores empresas para hombres y mujeres. Mas allá de destacar a las empresas participantes y premiadas es importante destacar las dimensiones evaluadas.

En relación a la participación femenina en las categorías Grandes empresas, Pymes y Organismos públicos, el porcentaje de mujeres, el % de mujeres en el directorio, el % de mujeres gerentas, el % de mujeres subgerentas, el % de mujeres con ascenso y el % de mujeres con capacitación siempre supera el 50% en los organismos públicos evaluados.

Las dimensiones evaluadas en conciliación laboral se circunscriben en los siguientes temas:

– Flexibilidad laboral.

– Cuidado de hijos en sala cuna/jardín infantil

– Descanso maternal/paternal adicional a lo legal

– Permisos para el cuidado de hijos

– Apoyos económicos

– Desarrollo personal.

– Prácticas en integración familiar.

– Nuevas prácticas integración familiar.

– Capacitaciones.

Lo que se consideró en estas dimensiones fue la existencia de políticas de recursos humanos, el conocimiento de las políticas por los colaboradores, uso de al menos una de esas políticas por lo colaboradores y el nivel de satisfacción de los colaboradores con esas políticas.

Con respecto a la flexibilidad laboral se evaluó lo siguiente en las tres categorías: salir temprano los viernes, flexibilidad en horario de entrada y salida, días de permiso por matrimonio, nacimiento o muerte de un familiar, banco de tiempo libre (cantidad de horas al año) para trámites, trabajo por objetivos y metas, sin cumplimiento, tiempo de vacaciones adicional al legal, pausas laborales con goce de sueldo para capacitación, semana laboral comprimida para tener el día libre, trabajo a tiempo parcial, descanso profesional sin goce de sueldo. Evaluando el uso por parte de colaboradores y la valorización de estos aspectos de la flexibilidad.

Estos aspectos de inclusión y participación son extremadamente importantes para conciliar la vida laboral-doméstica; aunque, queda mucho camino por recorrer. Existe una serie de personas en esta sociedad que no tienen el rol de padre y madres pero que necesitan conciliar estos mismos aspectos por variados temas de la vida y habría que transversalizar algunos de estos temas a la variedad de actores sociales que juegan un rol esencial en el progreso y desarrollo social y económico. En este sentido, la entrada en vigor del Acuerdo de Vida en Pareja (AVP) hace que se trabajen estos temas para todos los que aún no siendo padre y madres y optando por opciones de vida diversas (no sólo limitando este acuerdo a parejas del mismo sexo o padres sino que personas que han decidido convivir de otra manera y hacerse cargo de otras personas o asociaciones), puedan disfrutar de las conciliaciones, participaciones y flexibilidades que permitan una mejora salud laboral, mejor calidad de vida y aumentar el progreso y desarrollo de la sociedad en su conjunto integrando los diferentes aspectos de la vida humana.

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